Bendita normalidad

Bendita normalidad

Algo muy importante, pensaba, debía suceder entre dos personas para atrincherarse en sus parcelas de tarima flotante, esperando el momento oportuno para disparar al enemigo. De vez en cuando un ataque sorpresa y la satisfacción de ver al contrincante malherido sobre la alfombra del salón. También, a veces, un proyectil que escapa de su trayectoria y estalla en el cuerpo equivocado. Debe ser eso que llaman daños colaterales.

Siete años de muchos mases y pocos menos. Los niños sanos y guapos; las noches tranquilas, en el sofá, con los pies enlazados; la hipoteca que se paga prácticamente sola; los fines de semana en la sierra con tus padres o en el pueblo con los míos y cuando no, en nuestra casita, sin hacer nada especial pero donde se está tan a gusto. No es que no me pareciera bien, no es eso, pero la normalidad, pensé, nos acostumbra a que todo fluya sin nuestra intervención y a mí me apetecía intervenir, solo un poco.

Este fue el planteamiento. Fue así, de esta manera, cómo una tarde me aposté en el supermercado junto a una de las cajas y observé qué alimentos compra el resto de la gente, porque me parecía que lo de siempre no estaba mal, pero me apetecía sorprenderte con algún nuevo menú. Imaginé aquellas sardinas marinadas, acompañadas de cebollitas francesas y rúcula y me parecieron deliciosas. Fue también por eso que decidí renovar mi lencería para que no te acostumbraras a la sosería del algodón blanco y me compré tres vestidos. Yo misma me sorprendí ante el espejo del probador cuando la tela no bajó más allá de las rodillas: ¡anda, si tengo piernas!

Todo esto es raro, mi amor. Ahora que, tres semanas después, te oigo arrastrar la maleta hacia la puerta y cerrarla detrás de ti, recuerdo cómo empezó nuestra estúpida guerra, como estúpidas, supongo, son todas las guerras: sí, verás, yo quería adornar el plato de sardinas marinadas con salsa de frambuesas y tú con vinagreta.

Lydia Cotallo (Frida)

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2 comentarios

  1. Profile photo of Vichoff

    Vichoff - 19 enero, 2015, 9:02 pm ResponderReportar usuario

    Recuerdo este magnífico relato, Lydia. Qué bien plasmada esa normalidad en el fluir cómodo del texto. Ni siquiera el final altera su curso.
    Un abrazo.

    • Profile photo of Frida

      Frida - 19 enero, 2015, 11:29 pm ResponderReportar usuario

      Muchas gracias, Vichoff, aunque lo verdaderamente magnífico es reencontrarnos aquí, en nuestra casita literaria. Estoy tan contenta.
      Besos.

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