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El chico de los ojos azules

El chico de los ojos azules

Tengo que salir al patio a formar. Siento frío, hay mucha humedad en mi camastro. Mal duermo todos los días entre un mar de  recuerdos, arropado por  sábanas húmedas. Tengo los huesos calados y el cerebro enmohecido por la nostalgia. Viajo por la mente  a la velocidad de la luz, llego a mis orígenes, a aquella humedad especial, confortable y cálida del líquido amniótico. Salto unos años a la humedad de la niebla, a las pesadillas adolescentes, a las fantasías, a los sueños húmedos, a las series en blanco y negro. Veo un niño gordito. Es un policía de los cuerpos especiales. Ha arrestado a unas lagartijas y las ha confinado en un bote de cristal. Las tiene presas; se mueven asustadas, suben, ... »

Hotel Camposanto

Hotel Camposanto

Para volver a casa Carolina tenía dos opciones: el camino largo o el corto pegado a la tapia del cementerio. Si se le hacía tarde, después del baile, tomaba este último. Aquella noche la verja del camposanto estaba entreabierta; suspiros y susurros lastimeros llegaban desde el interior. Corrió en la oscuridad sin mirar atrás, aterrorizada. Contó lo sucedido y pronto fue la comidilla del pueblo. Eran fantasías, decían, pero algunos decidieron investigar qué había de cierto en aquello. Tres noches después se aclaró todo: acostados sobre una lápida el sacristán y la mujer del cartero copulaban apasionadamente. No sería extraño si no fuera porque, un año antes, a ambos los mató el marido engañad... »

Sin noticias de ella

Sin noticias de ella

La conocí en un foro de internet sobre ciencia ficción. Nuestra primera cita en aquel restaurante vegetariano, con la luz tamizada por las velas y el adagio de Barber  de  fondo, versó sobre alienígenas y zombis. Rebeca me hablaba con cierto aire de superioridad desde detrás de unas gafas de pasta negra que le conferían un aspecto de erudita en la materia. Yo la miraba  embelesado, tratando de averiguar el matiz de la  luz reflejada por los ojos. De vez en cuando,  paraba de hablar y degustaba su tempeh de garbanzos, marinado en salsa de remolacha. Me hablaba de zombis apasionadamente; de sus orígenes, de las almas errantes sin cuerpo y de los cuerpos desorientados sin alma, mientras un hilo... »

Finisterre

Finisterre

Costa da Morte 2021 Mi señora, Las olas que espuman las rocas, inexorables, son la única constante junto a este que te escribe. La espera se hace eterna, nada puede consolarme. Sentado en esta piedra, con la sola compañía del graznido de las gaviotas, espero tu regreso. A pesar del largo tiempo transcurrido sin noticias de ti, revivo una y otra vez junto a los demás avatares de mi prolongada existencia, el momento en que viniste a visitarme por primera vez: tu melena negra incapaz de agitarse con la brisa y la blancura de tu tez que aún se me antoja la culminación de la belleza. Me pediste que me marchara contigo, una concesión poco habitual en ti, acostumbrada a tomar lo que te viniera en g... »

Correspondencia múltiple

Correspondencia múltiple

Jacobo se alegró de que cesara el traqueteo del tren. El olor a carbonilla traspasaba las vendas que le cubrían tanto el rostro como gran parte del cuerpo. Bajaron la camilla con descuido y las fracturas le provocaron un dolor intenso a través del cual le llegaba el bullicio de la estación, un enjambre de soldados que recorría los andenes entre el vapor que exhalaban las ruedas de las locomotoras y que eran recibidos por parientes y novias. Escuchó a los camilleros comentar con jolgorio que había cinco mujeres preguntando por el mismo hombre. Uno de ellos le palpó en busca de la chapa de identificación. —Oye, ¿tú no te llamas Jacobo Casanueva? —Llevadme al hospital, bastardos. Y llamadme Vir... »

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