Dafne y Apolo

Dafne y Apolo

¿Cuántos corazones había roto la bella Dafne retozando en las tranquilas aguas de su padre el río? Muchos, sin duda. ¿Pero qué decir de Apolo? ¿Cuántas mujeres y diosas le habían deseado? Incluso la calculadora e inteligente Atenea, o Artemisa, la diosa cazadora, lo hicieron en algún momento. Si esto es así, ¿por qué nos ha llegado la leyenda centrada en su deseo? ¿No pudo ser mayor el de ella? ¿O no se desearon mutuamente? Fuera como fuese, los poetas que narraron los hechos, ya fueran ciegos, como Homero o dotados de una aguda visión, como Antímaco, nos hablaron sólo del apasionado deseo de Apolo. Pero yo, que les conocí a ambos, no acabo de creerme que Dafne renunciase al placer de su unión con Apolo.

Aunque dudo que sea cierta en todos sus detalles, os voy a contar la historia tal y como me la contó Cupido la otra tarde mientras tomábamos unas copas de ambrosía.

¡Cómo engañaron a todos! Apolo la sorprendió un día cuando iba de caza. Al apartar unas frondas se detuvo admirado. A pocos metros estaba Dafne, refrescándose en las aguas del río y cantando una dulce canción, en una hermosa ensenada en la que la luz del sol generaba una atmósfera que predisponía al deseo y al amor. Dos pequeños faunos la peinaban, al tiempo que otro de aquellos seres pequeños y juguetones tocaba dulcemente una flauta revoloteando a su alrededor. Aquella idílica escena encendió el deseo en Apolo. Un deseo al principio sosegado, pero que al ver que la ninfa, supuestamente sorprendida en su intimidad pretendía alejarse, no tardó en tornarse impetuoso.

Porque Dafne, que conocía al dedillo las andanzas de Apolo, había preparado aquella bucólica escena con la ayuda de sus amigos los faunos. Y como ella esperaba, Apolo cayó rendido por su encanto sólo verla.
Y me dirás, amigo Hermes, ¿por qué huyó Dafne? ¡Pues porque sabía que aquel deseo podía debilitarse si no encontraba resistencia! La ninfa comenzó una calculada huida y Apolo, mientras volaba por los cielos en su persecución, sintió un irrefrenable torrente de lujuria que le aceleraba el pulso.

Dafne llevó a Apolo donde quiso. Voló sobre valles y llanuras, mientras él la llamaba, prometiéndole un placer infinito. Cuando se hallaron sobre un espeso bosque, en una lejana región prácticamente virgen, fingió estar cansada y tomó tierra. Y tras ella lo hizo Apolo. Y ocultos de la vista de todos vivieron unos días de amor intenso, al cabo de los cuales, de común acuerdo, decidieron que debían regresar. Pero Dafne tenía otros planes. Estaba harta de las ninfas del bosque y de los faunos del río, de las bobadas de Dionisio y de la torpeza de Hefestos, que de vez en cuando surgía de sus fraguas para hacerle la corte. En pocas palabras, ¡Dafne quería huir a un lugar muy lejano y no regresar jamás!

Apolo la comprendió. Pero él quería regresar a aquellas tierras donde templos y oráculos daban fe de un extendido culto a su persona. Y como tendría que dar alguna explicación por su ausencia y alguna cosa habría que decir a los padres de ella, el río y la ninfa de las aguas, urdieron una sencilla historia. Lo del árbol, sobre todo, fue genial. Fue idea de Dafne, por supuesto, ¡Un laurel! Luego vino lo de la tristeza de Apolo abrazado a su tronco. ¿Sabes que te digo? Yo creo que llevó demasiado lejos la comedia. Lo de bendecir el laurel y preparar coronas con sus hojas resulta demasiado teatral.

En fin, Hermes, amigo mío. Ya ves. Aquellos cuentos del triunfo de la virtud sobre la lujuria, del sacrificio de la joven ninfa aceptando su metamorfosis, del dolor de Apolo y su remordimiento por haber acosado a la joven… todo ello no es más que un hermoso mito. Apolo y Dafne han vuelto a verse de vez en cuando. Son esos misteriosos viajes que hace él cada cien o doscientos años, que le llevan a un lejano lugar. Nadie sabe a donde va, pero yo por lo menos, sé la razón porque los hace.

Eso es lo que Cupido me contó. Y aunque acostumbra a adornar en exceso sus relatos estoy convencido que, en el fondo, debe ser la pura verdad.

Josep Piqueras (JPiqueras)

Relato ganador de El Tintero Virtual, tema “Olimpo”

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