El tren de la mina

El tren de la mina

Aquella era una zona minera montañosa en la que, según había leído, pocos años atrás se habían cerrado definitivamente las últimas explotaciones. Pasar la noche allí no era una buena idea. Así que subí a una colina cercana, esperando ver las luces de algún rancho o algún motel. Pero no vi luz alguna.

Cuando me preparaba para regresar al coche vi un resplandor no muy lejano. Me dirigí hacia él ocultándome entre las rocas y llegué a un lugar en el que vi a un grupo de cuatro hombres sentados alrededor de una fogata. Junto a ellos se hallaba en pie otro hombre. Le cubría un abrigo y llevaba un sombrero de ala ancha en la cabeza. Con los brazos cruzados sobre el pecho, su faz quedaba prácticamente oculta en la sombra. Curiosamente sus ojos brillaban en la oscuridad. Y su brillo era extraño e inquietante.

—Acércate, forastero.— Su voz sonó profunda y grave.—No temas, ven aquí y comparte el calor de nuestro fuego y un trago de nuestro güisqui.

Ante aquella invitación, y sabiendo que me había visto y por lo tanto era inútil seguir entre las sombras, me acerqué, no sin cierto temor.

—No temas nada de nosotros, forastero. Siéntate.

Me senté en una roca, me acercó una botella y me dijo:

—Toma, muchacho. Sírvete.

—Muchas gracias…

Curiosamente, ya no sentía miedo. La compañía de aquellos hombres taciturnos y su jefe, aquel alto individuo de ojos como ascuas me resultaba extrañamente acogedora.

—No pareces americano — me dijo, con una sonrisa que me produjo cierta desazón, ya que una gruesa cicatriz daba a su expresión algo de inhumano.—¿De dónde vienes?

—Soy español.

—¿Español?

—Soy de un pequeño pueblo de la provincia de Pontevedra, en Galicia.

Sus ojos se clavaron e mí. Se acercó más y vi que llevaba un grueso cinto del que pendía un colt.

—¿Qué haces en este lugar que nadie se atreve a pisar de noche?

—Aquí cerca se me paró el coche. Y no ha habido modo de arrancarlo de nuevo.

—Es posible que el viejo Hawks pueda echarte una mano, forastero. Vamos. Sígueme.

Los otros se pusieron en pie en silencio y caminamos hacia lo oscuridad del valle. Cerca de allí encontramos una entrada a las antiguas minas y sobre unos viejos raíles una vetusta locomotora, bajo cuya caldera ardía un fuego intenso. Subimos todos y la máquina de vapor avanzó hacia el interior del túnel.

Llegamos a un lugar donde las vías acababan sepultadas por un antiguo derrumbe. Un hombrecillo salió de entre las sombras. Al verle el hombre de los ojos brillantes le dijo.

—Hawks, este forastero es paisano mío. Por eso vamos a ayudarle. — Ahora parecía dirigirse a los otros — No aceptaré discusión alguna. Toma tus herramientas y sube a la máquina.

El hombrecillo tomó unas cajas, subió a la locomotora, y me hizo señas.

—Ve con el viejo Hawks, forastero.

—Muchas gracias, caballero.¿Podéis decirme quién sois?

—A mí todos me conocen como Yago el Gallego. Vete, no volveremos a vernos. No vuelvas ni quieras averiguar más sobre nosotros.

Pocos minutos después mi coche volvía a funcionar y llegar a la ciudad fue cosa de coser y cantar.

— Les agradezco mucho que me hayan atendido a estas horas de la madrugada. Tuve la suerte encontrar ese grupo de mineros y…

—Acabe su ponche, amigo, y coja su equipaje. Le acompañaré a su habitación.

Cuando el dueño del motel vio que el forastero estaba dispuesto a entrar en la habitación, mirándole con curiosidad dejó ir lo siguiente:

—Está claro que usted es él primero que les ha visto y sigue con vida.

—¿A qué se refiere?

—Ha visto usted el tren fantasma de las minas. Hace cincuenta años una vieja locomotora, con varios mineros y un vigilante, quedó sepultada por un terrible derrumbamiento. La mina no era segura y se selló para siempre. Pero algunos afirman que a veces, por la noche, los fantasmas de los mineros salen al exterior con su viejo ferrocarril. Los que, prudentes, se alejan del lugar, pueden explicarlo. Pero aquellos que insisten en regresar y buscarles de nuevo, desaparecen de manera misteriosa y no regresan jamás.

Josep Piqueras (JPiqueras)

Relato ganador de El Tintero Virtual, tema “el tren, el ferrocarril”

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