Empatía laboral

Empatía laboral

Aún escuchaban los aplausos del interior de la carpa circense cuando, en la caravana camerino, Augusto se dispuso a limpiarse el rostro blanquecino con una toallita húmeda. El compañero hizo lo propio frente al espejo compartido durante años. Tras escuchar la voz ondulada del presentador que anunciaba la nueva función, Carablanca se quitó la peluca de fibra acrílica y la bola roja que había cubierto su nariz y le felicitó:

—Has hecho muy bien mi papel.

—Me lo sé de memoria, lo he escuchado muchas veces.

—¿Por qué has querido invertir los personajes?

—No me apetecía hacer tanta payasada. No tengo humor…

—¿Y eso?

—… mañana ingreso en el hospital; el tumor es maligno.

—No sabía nada.

—Yo tampoco.

Llorens Bustos Fernández

Micro ganador de Gigantes de Liliput, tema “Clowns y Augustos”

 

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