Génesis de vida

Génesis de vida

Tratar el cuerpo con células procedentes del mismo es una hipótesis de trabajo innovadora, se inició a finales del siglo XX y actualmente es una idea de futuro con muchas posibilidades de convertirse en realidad, sin embargo sigue planteando problemas y siendo complicada su utilización sin peligro o sin problemas de índole ético o moral.

El sistema inmunológico es el encargado de defender al organismo frente a cualquier cuerpo extraño que entre en él y trabaja en equipo con el cerebro, los ganglios, las glándulas, la piel, las hormonas, la médula ósea, las mucosas, el bazo, el hígado, las lágrimas, el sudor, la grasa y hasta el vello de diferentes partes del cuerpo y, por supuesto, con los glóbulos blancos que son los principales defensores de nuestro cuerpo.

Una célula  que proceda de nosotros se supone que  no sería rechazada por el sistema inmunológico  ya que la reconocería como propia y podría regenerar aquello que hiciese falta con las órdenes precisas, exactas y necesarias.

¿A qué llamamos células madre?

Todas las células de nuestro cuerpo llevan la información genética en su núcleo (46 cromosomas) para ser cualquier tipo celular, para construir cualquiera de nuestros órganos. Pero se especializan en realizar funciones concretas; unas son células hepáticas, otras musculares, otras  pancreáticas, etc. expresando para ello solo parte de la información que poseen, el resto se bloquea y esta orden viene dada desde los primeros estadios embrionarios, cuando la primera masa de células después de la fecundación comienza a dar lugar a dos, primero, y a tres, después, capas de células diferentes que formarán todos los tejidos y órganos del nuevo individuo.

Las células madre no poseen esa especialización, de ahí su nombre. Pueden ser “madres” de cualquier estirpe celular, pueden moldearse formando cualquier tipo de célula que deseemos.

A finales de los años noventa del siglo XX, se pensaba que las células madre existían solo en las primeras fases del embrión. Eran las células madre embrionarias, vamos a describirlas:

Son las que forman parte de la masa celular de un embrión de 4-5 días de edad, una de sus características, aparte de ser pluripotentes o totipotentes (pueden dar origen a  cualquier tipo de célula), es que pueden mantenerse en el embrión o en determinadas condiciones de cultivo, de forma indefinida dando lugar al dividirse a células idénticas a ellas mismas manteniendo una población estable de células madre. Son, por tanto, células indiferenciadas, que tienen la capacidad de dividirse indefinidamente sin perder sus propiedades Existen técnicas que permiten obtener células madre embrionarias sin destruir el embrión.

En los primeros años de trabajo parecía que extenderse todo un futuro prometedor, parecía que bastaba con dar las órdenes adecuadas para crear un riñón, un páncreas e incluso un cerebro, la imaginación… el futuro era atrayente en todos los sentidos.

Pero pronto se vieron los problemas de diferente índole. Utilizar embriones humanos para la investigación planteó problemas éticos y morales, además las primeras líneas de células madre creadas producían sistemáticamente tumores a los animales de experimentación en cuanto se les introducían y además, rechazo. Algo no funcionaba bien.

Vamos a intentar explicarlo: El cuerpo es una urdimbre de células independientes pero en contacto unas con otras; las uniones les permiten estar en contacto y tener un movimiento coordinado, además para realizar su trabajo en equipo se comunican entre sí por unos canales finísimos intercambiando sustancias con el exterior, así se consigue, por ejemplo, la transmisión del impulso nervioso. Las uniones son también vitales para que las células del embrión sepan qué tienen que hacer, hacia dónde ir y ponerse en la posición y lugar adecuados, diferenciándose en los diversos tejidos. Por ello al extraer las células embrionarias de su lugar habitual comienzan a crecer descontroladamente y solas ya que no tienen regulación por parte de sus compañeras y forman tumores. Les falta la inhibición por contacto algo así como la orden de “deja de dividirte que ya no cabemos más” y dan lugar a divisiones incontroladas, tumores.

Después de unos años se encontraron células que se comportaban como células   madre también en la médula ósea y en el tejido adiposo. Estas células “madre” adultas resolvían los dos problemas anteriores, mantenían la inhibición por contacto y no formaban tumores, se evitaba el rechazo en gran parte al ser extraídas del mismo individuo y además el problema ético de usar embriones quedaba solucionado.

Se extraían del mismo individuo, se cultivaban  fuera del cuerpo y se volvían a introducir. Todo parece muy fácil pero la manipulación celular no es sencilla y siguen existiendo problemas a la hora del éxito.

En el 2007  Yamanaka  demostró que manipulando 3 o 4 genes era posible conseguir que cualquier célula de un adulto regresase al estado embrionario, son las células iPS esto abre un campo casi inimaginable ya que, también, se puede detener, teóricamente, este viaje en cualquier punto del mismo… todo un universo de posibilidades. La seguridad en la técnica en el trabajo experimental para que no se produzcan resultados aberrantes, es el principal escollo.

Yamakana está estudiando su uso en lesiones medulares, en enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, se están empezando a generar neuronas sustitutorias de las que se pierden (especializadas en la secreción de dopamina).

Otro campo sería el envejecimiento celular, pero todavía queda mucho tiempo y paciencia investigadora para que todo esto sea posible y aplicable de modo cotidiano.

En una visión futurista, ¿podré cambiarme los huesos cuando aparezca la osteoporosis? ¿Podré decidir que quiero cambiar el color de mi piel y hacerlo? ¿Podré clonarme infinitas veces?

Bueno, hoy son conjetura, lo mismo que hace cien años Internet habría sido calificado como de algo absolutamente imposible ¿o no?

Carmen Fabre

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Fuentes:

Revista Redes

Internet

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