Hoy

Hoy

Es como si por primera vez todos empezáramos a tener conciencia de la inmensidad de lo general y de la escasa importancia de lo particular en medio de la vida cotidiana del planeta. Tantos millones de personas, de países, naciones, culturas, tanta diversidad y multiplicidad y tantas esferas y expresiones personales, son el resultado de la constatación de nuestra pequeñez y de la falta de transcendencia universal de nuestros mundos particulares. Si ya la Tierra es un pequeño punto azul en el Universo, y nuestra historia una infinitesimal parte del Gran Misterio, lo que hacemos cada uno, lo que creamos, lo que decimos o sentimos es, simplemente, nuestra pequeña aportación perdida en el infinito y solo tiene el valor del reconocimiento propio para conformar nuestro mundo personal. Es necesario comprender y asumir esto para no sentir que nuestra escritura, nuestros textos, nuestras reflexiones son importantes o pueden llegar a serlo. Hay un grado cada vez mayor de conciencia de la generalidad y hay una apabullante explosión, debido a internet, de apariciones personales, buenas para la cultura y el progreso, buenas para la ampliación de la comunicación colectiva y la ósmosis de las culturas y el conocimiento… pero que, a nivel particular, solo sirven para enlazar las pequeñas cosas de los habitantes de este espacio y tiempo ( efímero, además, como todo en la Historia ) y de los habitantes de cada geografía. Vida y muerte continua, sucesión de tiempos individuales y colectivos, fragilidad de la permanencia, aparición y almacenamiento continuo de blogs, libros, comunicaciones en la red… todo conformando un maregmagnum imposible de conocer y determinar. Todo es un inmenso baúl con compartimentos cada vez más difundidos y, a la vez, cada vez más estancos e inútiles para la trascendencia. El ahora del hoy es un inmenso instante, casi infinito, lleno de inputs, referencias, imposible de abarcar en su totalidad, es más, ni siquiera en una sustantiva parcialidad. Por eso el mundo del arte y la escritura ha cambiado y se ha convertido en un desierto lleno de cosas, un paisaje que solo sirve al propio creador, que hará mejor en intentar que su quehacer no busque ir más allá de un diario y una referencia propia y personal sin intentar llegar a los otros ( ¿qué otros?) influir o ser reconocido. El amargo corolario de esta reflexión nos acerca cada vez más a las hormigas. Pero es la realidad del análisis y la mirada a la vida actual. Por ello la inteligencia debe hacernos, no cambiar o abandonar nuestros intentos, pero sí darles el valor que pueden tener: el de señas personales de identidad y el de memoria de vida.

Emilio Porta

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3 comentarios

  1. Profile photo of Soledad

    Soledad - 20 enero, 2015, 10:30 am ResponderReportar usuario

    Qué buen artículo. Sería bueno tener siempre presente lo que Emilio Porta nos presenta. Sol

  2. Profile photo of Port2011

    Port2011 - 21 enero, 2015, 5:28 pm ResponderReportar usuario

    Gracias Sol… acabo de poder entrar, por fin, en la red. Y este es el primer comentario de respuesta a un comentario. Ahí seguimos. Ojalá esta nueva etapa nos lleve a donde al principio pensábamos.

  3. Profile photo of Alejandro

    Alejandro - 28 enero, 2015, 7:31 pm ResponderReportar usuario

    Es interesante tu reflexión, Emilio, aunque yo la catalogaría como un pre-ensayo sobre la existencia del ser humano. Estoy de acuerdo en casi todo, pero hay algunas reflexiones que en mi opinión se quedan a medio camino entre la inmensidad del todo y la micronesidad de un pensamiento humano. Haz un pequeño comparativo: La inmensidad del Universo conocido y la pequeñez del ser humano. Estamos de acuerdo. Haz una comparación entre el tiempo de vida del Universo y el tiempo de vida del cerebro humano. Aún seguimos de acuerdo. Ahora viene la diferencia y es tan abismal como las comparaciones anteriores, pero en sentido contrario. Haz la comparación entre la velocidad de evolución del Universo y la velocidad de evolución de la vida en la tierra. Ahí gana la segunda. ¿Por qué ocurre esto? Porque micronésimas mentes individuales ( Einstein, Gutenberg, Galileo, Newton, Aristóteles, Platón…) Individuos, han puesto sus micronésimos cerebros a funcionar y han conseguido avances filosóficos, científicos.. que han acelerado el proceso evolutivo lento que el Universo impuso con sus leyes sobre nuestra Tierra. El colectivo solo es necesario para que cuantos más haya, más fácilmente puedan salir las individualidades que cambian el mundo, que aceleran la evolución. Es cierto que por ahora esos cambios solo afectan a ese pequeño punto azul del Universo que es la Tierra, pero, amigo, no desfallezcas, dale tiempo al tiempo y el Universo cambiará. Entonces tu reflexión se habrá quedado algo corta. No pierdo la esperanza en las individualidades, pues de ellos nacerá un Universo diferente, solo es cuestión de tiempo. Creo, solo lo creo

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