Órbitas divergentes

Órbitas divergentes

Viajábamos por el espacio, girando alrededor de nuestro eje imaginario. Yo, un asteroide mono orbital; ella, una estrella enana capaz de cambiar de órbita voluntariamente. A veces las elegía cerradas, circulares o elípticas; pero cuando deseaba, las cambiaba por otras, con trayectorias hiperbólicas o parabólicas.

A menudo, los caprichos gravitacionales nos aproximaban. Entonces nos reíamos, lo pasábamos genial, nos insultábamos: «¡asteripollas!, ¡mameluco cósmico!, ¡mentecato orbital», pero sin acritud, solo para desorbitarnos de risa.

Un día las cosas se torcieron, las leyes cósmicas dieron un vuelco y se descabalaron las órbitas.

Ahora, triste y describiendo una trayectoria melancólica, solo espero que alguna vez se acerque lo suficiente, como para poder gritarle de nuevo: «¡mameluca cósmica!, ¡asteripollas!, ¡Estrellita Castro!».

Miguel Paez Marco (Mikywrite)

Micro ganador de Gigantes de Liliput, tema “Vida extraterrestre”

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