Sucedió una mañana de abril

Sucedió una mañana de abril

Un niño apuntó con su tirachinas al gato que estaba en la tapia. El gato cayó rabioso sobre la cabeza calva de un panadero que se dirigía a su trabajo. Por esa causa no hubo pan la mañana siguiente y la profesora de ciencias naturales no pudo desayunar sus tostadas con mantequilla, así que sufrió un desfallecimiento y no pudo ir a trabajar. El director pidió a una sustituta que diera la clase, pero no tenía las llaves del aula, así que fue a buscarlas al despacho del laboratorio y allí encontró al profesor de biología practicando su técnica de relajación antes de las clases.

Epílogo:

El docente no fue despedido, pero desde entonces se le conoce como: “profesor Onán”

José Rabanal (Altair)

Micro ganador de Gigantes de Liliput, tema “Efecto mariposa”

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