Lydia Cotallo (Frida)

Cuestión de sensatez

Cuestión de sensatez

Mientras desembala el paquete reflexiona sobre la fiebre consumista de las sociedades modernas. Lamenta el comportamiento de sus amigas, sin ir más lejos, quienes todos los eneros llenan sus casas de artículos inservibles como si el despilfarro de las navidades no hubiera sido suficiente. Orgullosa de su adquisición a mitad de precio, cuelga en el armario  el chaleco recién llegado desde China env... »

Agua de rosas

Agua de rosas

Casi sin darme cuenta me vi entre las carnes abundantes de aquella mujer de aspecto extraño, tan distinto al de mi madre, al de mis hermanas, al de mis primas, y hasta distinto al de las doncellas que se ocupan de mis necesidades. Debe ser mi insaciable curiosidad sobre lo que ocurre fuera de estos muros lo que, algunas noches, me llevó a montar a Cristal a través del páramo para llegar hasta la t... »

Hoy, precisamente hoy

Hoy, precisamente hoy

No todos los días se sienta una en el sofá durante más de dos horas, pensativa, sin más ocupación que observar a pequeños ratos  el desconchado recién descubierto en la pared. ¿Cuánto tiempo llevará ahí? ¿Qué lo habrá producido? Habrá sido Guille, cuando apoya la bici antes de salir con ella a la calle, o a lo mejor ha estado siempre ahí, tapado por alguna cosa de las muchas que se acumulan en un ... »

Felicia

Felicia

«Hace mucho tiempo existió un lugar donde […]. »Un día sus habitantes se reunieron para decidir qué nombre debían dar a la tierra que poblaban. Eran infinitamente dichosos, tanto así, que el Consejo decidió otorgar a aquel lugar el nombre de “Felicia”». Cuando terminó de escribir dobló el papel con cuidado y se puso en pie para ver sus cajitas, dudando si debía guardarlo en la naranja de las cosas... »

No, viajo sola

No, viajo sola

Este nudo en la garganta no me deja respirar. Siento la cara hinchada como un globo, la mandíbula desencajada y los ojos a punto de salirse de su sitio. Ahora oigo a lo lejos el ruido del tren. Me produce una sensación de desasosiego y alivio a la vez. En unos segundos todo habrá terminado. Y con todo, mi sufrimiento, y después de todo, llegará la paz que tanto anhelo. Esto que tantas veces he leí... »

Playa de Hades o Hermosa tarde de playa a pesar de todo

Playa de Hades o Hermosa tarde de playa a pesar de todo

«Aquí huele a podrido», dijo ella. «Ya», respondió él. «Se nos va a llenar esto de moscas», observó ella. «Pues echa frus frus», replicó él. «Y con el calor que hace», gimió ella. «Estamos en verano», argumentó él. «Este bochorno me deja muerta», protestó ella. «¡Normal!», gruño él. «No te enfades, pichoncito», rogó ella. «No me enfado, palomita», contestó él. «¿Me quieres?», preguntó ella. «¡Pues... »

En la Plaza del Cardoso

En la Plaza del Cardoso

Dicen que las aceras, las fachadas de las casas y hasta el mismo aire están cubiertos de una certidumbre espesa. Dicen que en la Plaza del Cardoso no están permitidos los sueños. Por cada sueño una colleja, en la nuca o en el alma, depende de la edad del soñador. Dicen que Amparito, la hija de Amparo la costurera y dueña de Retales Amparo –porque al parecer hasta los nombres de los hijos y los est... »

Bendita normalidad

Bendita normalidad

Algo muy importante, pensaba, debía suceder entre dos personas para atrincherarse en sus parcelas de tarima flotante, esperando el momento oportuno para disparar al enemigo. De vez en cuando un ataque sorpresa y la satisfacción de ver al contrincante malherido sobre la alfombra del salón. También, a veces, un proyectil que escapa de su trayectoria y estalla en el cuerpo equivocado. Debe ser eso qu... »