María Dolores Jiménez García (Mariló)

No despiertes los recuerdos

No despiertes los recuerdos

Como cada mañana, desde hacía unos cuantos, cada vez que se despabilaba, sentía un regusto metálico en el paladar y las mejillas estaban acartonadas. Los ojos que se reflejaban en el espejo estaban rojos, al igual que la nariz. No recordaba nada de sus sueños, solo que su despertar era amargo. Por más que intentaba recordar, en su vida no había nada que pudiera causar tales estragos. Ella era feli... »

Un mítico sereno

Un mítico sereno

Sonó el pito y corrí todo lo que mis piernas daban de sí. Eran pocas las veces que se escuchaba en las noches, pero su sonido alertaba a todo el asentamiento. Debajo de los cubículos de hibernación, los colonos se arrebujaban, esperando que el peligro pasara de largo. Después de una carrera infernal, llegué a un portón abierto de par en par. Me asomé al interior con el arma en la mano, una pistola... »

A Dios rogando…

A Dios rogando…

El joven se acercó hasta el confesionario y se arrodilló. —Ave María Purísima. Padre, confieso que he pecado. —Sin pecado concebida. Dime hijo, te escucho. —Mantengo relaciones con una persona de mi mismo sexo. —Un pecado grave, más aquí en el seminario. Va contra natura y debes aprender a someter tus apetitos. Reza un rosario y pide a Nuestra Señora que te dé fuerzas para luchar contra las tentac... »

En pos de una estrella

En pos de una estrella

Llevaban meses cabalgando. De calurosos desiertos habían pasado a las frías estepas. Cruzaron mares,  ciudades enormes y pueblos pequeños, y su destino aún no aparecía en el horizonte. Eran tres hombres, y uno de ellos portaba un sextante que consultaba de vez en cuando. —Debemos seguir esa estrella —señalaba Melchor en las noches claras—. Es la que nos guiará en nuestra búsqueda. Aquella madrugad... »

Flores en una lápida

Flores en una lápida

Unos días antes de “tosantos”, como llaman en mi pueblo a la fiesta del 1 de noviembre,  el cementerio bulle de actividad. Si durante el año permanece vacio a la espera de algún entierro ocasional, la víspera de la festividad de los difuntos el lugar parece un vagón de metro  en hora punta,  con gente entrando y saliendo durante todo el día. Se  blanquean las paredes, se corta el césped y se plant... »

Víctima del miedo

Víctima del miedo

Su marido le avisó que llegaría tarde. En la tele vio que la policía buscaba por la zona a un asesino muy peligroso. Era casi medianoche y  entonces lo oyó: la puerta principal se abrió con un chirrido de bisagras. Las tablas crujieron. Alguien se acercaba a la cocina despacio. El instinto  actuó. Apagó la luz y con el corazón desbocado  agarró con fuerza un cuchillo.  Cuando el pomo de la puerta ... »

Mis inolvidables vacaciones de 1995

Mis inolvidables vacaciones de 1995

¿Nunca habéis dicho la expresión: “si lo sé no vengo”? Pues eso es  lo que pensé, cuando vi el dichoso hotel. Soy poco amiga de fríos y me convencieron, no sé cómo, de cambiar mis vacaciones estivales de tumbona, playa y chiringuitos, por un viaje por el norte de Europa. —Hagamos algo diferente —comentó de una de mis  amigas. Accedí a regañadientes y me hicieron prometer  que lo dejaría  todo en s... »

Los despistes de Marisa

Los despistes de Marisa

Marisa charlaba con una amiga y yo no les prestaba atención; solo tenía ojos para la extraña puerta que veía girar y girar tragándose todo lo  que se interponía en su camino. Temblando, esperaba que pasáramos  de largo, porque conociendo a Marisa  sería lo mejor para mí. No tuve suerte. Marisa se despidió  y corriendo se coló por la estrecha abertura; yo no pude seguirla. La puerta giró y me quedé... »

Terremoto

Terremoto

Amontonados y acobardados esperaban el terremoto que  de un momento a otro removería su universo. Nunca sabían cuándo iba a sobrevenir, pero era un hecho recurrente en sus agitadas vidas. Todos querían evitar ser los primeros en caer al vacío cuando la grieta se abriera bajo ellos.  Su existencia quedaba reducida a una espera y la consabida sensación de vértigo que venía tras ella. Por fin sucedió... »

Perdiendo el norte

Perdiendo el norte

Llegó a casa, era de noche y tenía frío. Llamó al timbre y escuchó pasos precipitados que se acercaban a la puerta. Cuando se abrió, su  marido la abrazó y la llevó de la mano hasta el comedor. Allí se encontraban su hija y su yerno, acompañados de un par de policías. Miró extrañada a todos, sin entender qué ocurría. Entonces recordó. —¿Lo han encontrado? No sé qué he hecho con él, si lo he perdid... »

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