Pedro de Andrés (Ultralas)

Finisterre

Finisterre

Costa da Morte 2021 Mi señora, Las olas que espuman las rocas, inexorables, son la única constante junto a este que te escribe. La espera se hace eterna, nada puede consolarme. Sentado en esta piedra, con la sola compañía del graznido de las gaviotas, espero tu regreso. A pesar del largo tiempo transcurrido sin noticias de ti, revivo una y otra vez junto a los demás avatares de mi prolongada exist... »

Correspondencia múltiple

Correspondencia múltiple

Jacobo se alegró de que cesara el traqueteo del tren. El olor a carbonilla traspasaba las vendas que le cubrían tanto el rostro como gran parte del cuerpo. Bajaron la camilla con descuido y las fracturas le provocaron un dolor intenso a través del cual le llegaba el bullicio de la estación, un enjambre de soldados que recorría los andenes entre el vapor que exhalaban las ruedas de las locomotoras ... »

La ilustración de la viuda

La ilustración de la viuda

Santi vio a la señora Matilde guardar en las profundidades de su bolso los fascículos aún envueltos en el plástico. Se alejaba despacio del kiosco en dirección a su casa, arrastrando las zapatillas hasta la entrada del portal. Vivía tan cerca que no le hacía falta cambiarse de calzado salvo en los escasos días en que las nubes dejaban caer algo de lluvia sobre Ciluengos. —Ahí va de nuevo la pobre ... »

No me olvides

No me olvides

Se acercó a la cama despacio, alimentando mi ansiedad con el roce de sus zapatillas sobre la alfombra. Se instaló entre las sábanas de raso con el inconfundible frufrú del camisón de seda. Tal vez no llevara nada debajo. Me excitaba pensar que aquella podía ser nuestra noche. Llevaba meses llegando tarde, demasiado cansada para el sexo y yo lo lamentaba aunque me sentía incapaz de solucionarlo. Mi... »

La gran regata de la Historia

La gran regata de la Historia

Ulises alza la mirada hacia lo alto del palo, allá donde el vigía escruta el horizonte. Mira de reojo a Magallanes y a Juan de la Cosa. —¿Tierra a la vista, Rodrigo? El de Triana niega con la cabeza y la ansiedad se apodera de toda la tripulación. Si la nave de Erik el Rojo y el capitán Cook les lleva la delantera, ni Cristóbal Colón el genovés podrá obrar la maravilla. Pedro de Andrés (Ultralas) ... »

La furia de Alarico

La furia de Alarico

A Teo le gustaba el colegio a pesar de los deberes, del rechinar de tiza contra el encerado, del olor a humanidad de los pupitres y, sobre todo, de los recurrentes castigos corporales con los que Don Santiago se empeñaba a diario en corregir hasta lo incorregible. —La lista de los reyes godos —preguntó el maestro alzando sus espesas cejas por encima de las gafas. Se levantó del pupitre con los pie... »

Nada que no desees

Nada que no desees

Adela retrocedió a la limusina ante la mirada pícara de sus compañeras de trabajo. De ellas cabía esperar cualquier grosería para celebrar su despedida de soltera, pero habían ido demasiado lejos. El local era demasiado nuevo para parecer un tugurio, aunque las letras rojas de neón con el nombre, Olimpo, el gorila con pinganillo y la ausencia de ventanales le daban ese aspecto de garito poco legal... »

Profesional

Profesional

Melisa eligió a un tipo de lo más normal; no descartaría ningún cliente a esas horas de un domingo, un día de poco meneo y con la renta del cuchitril a punto de vencer. Por cien pavos le haría lo que fuera, a fin de cuentas no era un sesentón baboso de gustos extravagantes, sino un hombre corriente. —Hola, guapo —dijo Melisa. Él giró la cabeza despacio y se demoró en una mirada que la escaneó de a... »

El paraíso perdido

El paraíso perdido

Sem entró en la sala con el aguijón del frío de las losas en sus pies descalzos. La luz intensa, molesta en sus ojos habituados a la penumbra, le obligó a mantener la mirada baja. Sobre el estrado ante él, se materializó un avatar del Interventor Supremo, la inteligencia artificial alojada en el superordenador que todo lo gobernaba y a cuyos ojos cibernéticos nada podía esconderse. —Poesía, artícu... »

Cuatro escalones

Cuatro escalones

La misión había sido intensa, repleta de avances y retrocesos. Azul Alfa aguardaba tras un parapeto la oportunidad de doblar la esquina y abandonar el recodo de escalones blancos. Le pisaban los talones, podía escuchar sus chanzas y bravatas. Se le aceleró el pulso. Era el último de su equipo, lo lograría por los demás, se lo debía después de tanto apoyo y lealtad. Como cuando estuvo a punto de qu... »

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