Zara Rosa García (ZaraRosa)

Hotel Camposanto

Hotel Camposanto

Para volver a casa Carolina tenía dos opciones: el camino largo o el corto pegado a la tapia del cementerio. Si se le hacía tarde, después del baile, tomaba este último. Aquella noche la verja del camposanto estaba entreabierta; suspiros y susurros lastimeros llegaban desde el interior. Corrió en la oscuridad sin mirar atrás, aterrorizada. Contó lo sucedido y pronto fue la comidilla del pueblo. Er... »

Adicto

Adicto

Contemplaba el fuego fijamente, la luz rojiza de las llamas iluminaba la ventana, solo se escuchaba el crepitar de los leños en la chimenea, pero él no estaba allí, perdido en sus pensamientos se había trasladado a otro lugar. De nuevo su cuerpo temblaba y en su frente brillaban pequeñas gotas de sudor. «Estás enfermo —se dijo— sabes de sobra lo que necesitas, tu boca se muere y besa el aire y tus... »

El último viaje

El último viaje

Con los ojos cerrados Marcelo esperaba ansioso a la enfermera, empezaba a sentir dolor y eso le aterraba. Su cuerpo olía a enfermedad y tenía la boca pastosa. Temía al dolor y a la incertidumbre de lo que le esperaba, pensaba en la soledad de aquellos momentos y el miedo yacía con él entre las sábanas húmedas de sudor.  El parche de morfina le impulsaba a emprender el viaje, el definitivo, el que ... »

Entre Júpiter y Mercurio

Entre Júpiter y Mercurio

—Pásame la botella, Sam, que cuando la agarras no la sueltas. —Mira lo que dice mi horóscopo: en tu caso Júpiter y Mercurio activarán tu intelecto. Brillarás en tu discurso, estarás interesado en las actividades culturales, compartirás conocimientos con los amigos. Trasladarás este nuevo brillo intelectual, destacarás en tu trabajo y tendrás éxito. Abierto al amor. Cuida tu cuerpo. —¡Vaya! Jajaja.... »

París, la boheme

París, la boheme

La bruma cubría el Sena aquella mañana. Bertille se detuvo un momento para observarlo y continuo su camino. Tenía que llegar a la hora si no quería que volvieran a llamarle la atención. Era duro dejar cada mañana al niño en manos de madame Beaulieu, sobre todo cuando había tenido una de sus noches malas. Las calles aún estaban desiertas. Sombras presurosas tomaban un café au lait en algún bar abie... »