Tropical Paradise Hotel

Tropical Paradise Hotel

La prestigiosa cadena de hoteles Paradisiac Luxury, especializada en destinos exclusivos en lugares exóticos, había abierto una experiencia piloto en uno de sus hoteles más emblemáticos. El proyecto, que estaba funcionando ya a pleno rendimiento, introducía en la coctelera elementos antagónicos de complicado maridaje. Por un lado la imagen ancestral de su arquitectura y asentamientos; por otro, tintes futuristas de la más pura ciencia ficción. La experiencia estaba siendo objeto de críticas de diversa factura. Las más conservadoras, las masculinas, opinaban que un destino de tal pureza no necesitaba que se le contaminase con ese tipo de experiencias. Las más entusiastas, las femeninas, venían de la mano de mujeres de buena posición que se habían alojado en el hotel y habían vivido experiencias en primera persona. Eran unánimes en sus alabanzas.

─Tengo una reserva hecha a nombre de Anne Hilton ¿Podría confirmarlo, por favor ─El recepcionista, todo diligencia, se esmeró en comprobar en el sofisticado programa informático del hotel la veracidad de la información.

─Naturalmente. Enseguida se lo confirmo. Instantes después la flamante sonrisa de una dentadura perfecta confirmaba la reserva ─Todo en orden, Miss Hilton. Bienvenida a Las Maldivas.

Esa misma noche, en el comedor, Anne Hilton se hallaba sentada en una mesa apartada esperando por la cena. Un hombre de mediana edad, impecablemente vestido, se acercó a su mesa. Sus modales eran exquisitos.

─Buenas noches, Miss Hilton. Perdone que la moleste. Soy el director del Tropical Paradise y tengo por costumbre dar la bienvenida personalmente a todos los clientes. No lo he hecho antes por darle tiempo a que se instalara. Me gustaría robarle unos minutos de su preciado tiempo para ponerla al corriente de algunas cuestiones relacionadas con el funcionamiento del hotel. Mi nombre es Craig Vasileiadis.

─Encantada de conocerle, Sr. Vasileiadis ─Anne le acercó la mano para que se la estrechara, cosa que él hizo con suma delicadeza─ Tome asiento, por favor.

─Gracias. Seguro que no le es del todo desconocida la experiencia que estamos llevando a cabo en el hotel. ¿Verdad?

─¿Se refiere a lo del servicio? Creo estar al corriente. Una amiga estuvo alojada no hace mucho y me contó los pormenores. He venido por recomendación suya.

─En ese caso omitiré los detalles para no aburrirla. ¿Cuánto tiempo nos honrará con su presencia?

─Un par de semanas.

─Seguro que va a disfrutar de nuestro hotel, Miss Hilton. Le auguro un par de semanas muy intensas.

Al final no fueron dos sino tres las semanas que Anne Hilton pasó en el Tropical Paradise. Se sentía tan a gusto y tan agradablemente sorprendida por todo lo que le rodeaba que decidió quedarse una semana más. Una dama de su posición y fortuna podía permitírselo. El día en que tenía que abandonar el hotel ya le estaba esperando Craig Vasileiadis en recepción. Fue Anne la que habló primero.

─Hay una una cuestión que me viene rondando la cabeza desde el principio, Sr. Vasileiadis ¿Los humanoides del servicio tienen sexo?


─Claro, Miss Hilton, como no le habrá pasado desapercibido unos humanoides tienen aspecto masculino y otros femen…

─No me refiero a eso. Le pregunto si los humanoides masculinos tienen pene.


─¿Se refiere a…? Bueno… Naturalmente que no. Los humanoides fueron diseñados exclusivamente para tareas domésticas.

Bueno, podría considerarse… eso… como una tarea doméstica, pero no es el caso. Son sumamente avanzados pero entre sus habilidades no se encuentra la capacidad amatoria. ¿Por qué lo pregunta? ─Vasileiadis sonrió pícaramente.


─Por nada, por nada. Pero le sugiero que revise el diseño de sus humanoides por si les han integrado algún componente de tipo evolutivo o algo así. Si no hay errores tengo que prevenirle de que tienen ustedes un intruso entre el personal ─Anne Hilton pareció dudar unos instantes y rectificó─ Mejor olvídese de lo que le he dicho, no revise nada y deje todo tal y como está
. Volveremos a vernos, Sr. Vasileiadis.

Javier Reiriz Villar (Ignacio)

Relato ganador de El Tintero Virtual, tema “Hoteles”

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